Historia

Forum BibalorumTodo parece indicar que los primeros pobladores de Viana do Bolo se asentaron en un castro, situado en el lugar que hoy ocupa la villa, donde se encontró en el año 1728 una plancha de bronce labrada perteneciente a estos antiguos pobladores castrexos, relacionados en diversos estudios con la tribu de los Bíbalos y con la antigua ciudad romana de Forum Bibalorum. La presencia romana en la zona queda reflejada por la gran cantidad de restos y edificaciones halladas en numerosos castros y minas. Destacan los castros de “O Castelo”, en Covelo; “O Forxancal”, en Edroso; “O Buraco do Mouro”, en A Bouza; “O Castelo”, en San Agustiño; y “O Castelo dos Mouros”, en Fornelos de Cova. Aún quedan vestigios de las antiguas instalaciones mineras de “O Castrillón”, en Pinza; “As Antas”, en Fradelo; “As Borreas”, en Caldesiños; y “A Fraga”, en Pradocabalos. Asimismo, cabe señalar algunos restos de origen romano como el “Relieve” de Bembibre (datado entre los siglos I y III después de Cristo), así como el “Ara” de Viana do Bolo y el “Camino Real” de Rubiais.

La Torre del Homenaje es el último vestigio del antiguo castillo medieval de Viana do Bolo.

Vista del casco antiguo de Viana, llamado Cabo da Vila, donde destacan Torre del Homenaje y el campanario de la Iglesia de Santa María.

La historia de Viana do Bolo transcurre a la sombra de su castillo, el cual, edificado en la Edad Media, gozaba de fueros y gobierno propios. El devenir histórico de estas tierras está estrechamente vinculado a esta fortaleza medieval. Aún perdura la llamada Torre del Homenaje, de base cuadrada y con una altura de 18 metros, que fue levantada alrededor del año 800 para la defensa contra los moros y fue destruida durante las luchas que los vianeses sostuvieron con ellos. Se llama torre del homenajetorreón a la estructura central de los castillos medievales. Se trata de una torre destacada, más alta que las murallas, y por lo general se podía aislar del resto de la fortaleza. Es la torre principal, la que sirve de residencia del señor y cumple con las funciones más destacadas del castillo, albergando las estancias más importantes y, en ocasiones, los almacenes de víveres. Se encuentra en la posición más abrigada en relación con un posible ataque exterior, de forma que si sucumbiese el resto de las defensas, esta torre proporcionase un último refugio.

Torre del Homenaje de Viana do Bolo.

Torre del Homenaje de Viana do Bolo.

En el año 1180 llega a Viana do Bolo Fernando II, que encuentra la fortaleza destruida, la reedifica y repuebla la villa. El castillo perteneció en primera instancia a Fernando Osorio de Castro. Después pasó a Pedro Enríquez y, más tarde, Felipe II la erigió en cabeza de marquesado a favor de Pedro Pimentel, hijo del conde de Benavente. En el siglo XV, tras sucesivos conflictos, la torre tuvo que ser reconstruida y durante las guerras carlistas fue de nuevo escenario de duros enfrentamientos. La Torre del Homenaje fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 22 de abril de 1949.

En la Torre del Homenaje se ubica el Museo Etnográfico de Viana do Bolo, en el que se puede contemplar una amplia representación de la cultura popular tradicional de estas tierras. Sus fondos se distribuyen en varias secciones: La Arquitectura Popular, El Hogar y La Vida Doméstica, Las Técnicas Agrícolas y Ganaderas y por último, La Artesanía y Los Oficios Tradicionales. En la planta baja está ubicada una pequeña pinacoteca con cuadros de pintores como Nelson Zumel y Sofía García Mares.

El pilón de la Plaza Mayor se erigió en memoria de los ajusticiados tras la revuelta de 1830.

El pilón de la Plaza Mayor se erigió en memoria de los ajusticiados tras la revuelta de 1830.

Todas las parroquias, a excepción de Vilarmeao, formaban parte de la jurisdicción de Viana do Bolo, cuyo señorío correspondía al rey. Con la formación a principios del siglo XIX de los primeros ayuntamientos, aparecen aquí cuatro municipios: Grixoa, Rubiais, Solveira y Viana do Bolo, pero en 1836 todos se integraron en el de Viana do Bolo.

La villa de Viana do Bolo, con su pintoresco y singular emplazamiento, ocupa un pequeño promontorio, rodeado por uno de los brazos del embalse de Bao y coronado por los restos de la antigua fortaleza medieval. En torno a la Plaza Mayor gira actualmente la vida de los habitantes de esta localidad. Edificios barrocos con soportales, un frontón semicircular, pináculos, gárgolas y balconadas coexisten con nobles galerías acristaladas y su bella fuente, conocida como Fonte da VilaPilón, un monumento que se levantó para conmemorar el alzamiento liberal liderado por Antonio Rodríguez Bordás, que tuvo lugar en la villa en el mes de octubre de 1830 y fue ahogado con la ejecución en la plaza de los protagonistas de la revuelta.

La comarca de Viana do Bolo cuenta con numerosas iglesias de origen románico y gran riqueza arquitectónica. Destacan las iglesias de Bembibre, Grixoa y San Cibrao. Brilla con luz propia la Iglesia del Padre Eterno, un santuario neoclásico del siglo XVII donde se celebra anualmente, en el día de la Trinidad, una famosa romería popular. También cabe destacar la Iglesia de Santa María de Viana, que conserva restos románicos en sus ventanas, de doble arco de herradura, con clara influencia mozárabe.

Imagen de la PLaza Mayor de Viana do Bolo en el año 1905.

Imagen de la Plaza Mayor de Viana do Bolo en el año 1905.

En cuanto a la arquitectura civil, los pazos constituyen una interesante representación del arte y de la historia del concello. Entre los más representativos se encuentran el Pazo de Oumoso (del siglo XVIII, que conserva un bonito patio interior, representativo de la cultura paciega ourensana), el Pazo de Fradelo, el Pazo de Punxeiro y el Pazo de Grixoa, escenario de la novela de Eduardo Blanco Amor titulada Los Miedos, publicada en 1963 y que el poeta y novelista escribió basándose en unas vacaciones que pasó en su infancia en la casa de su tía abuela.

A comienzos del siglo XX (1900) Viana do Bolo contaba con 8.016 habitantes, pero el censo sufrió un ligero descenso en esta primera mitad de siglo, registrándose 7.906 habitantes en 1930. En 1950 la población había aumentado a 8.448 habitantes, pero a partir de este año se produce un progresivo proceso de emigración, principalmente a Brasil, así como a diversas ciudades españolas y a otros países de América y Europa, destacando Alemania y Francia. En 1981 el censo registraba 6.411 habitantes. Diez años después, en 1991, la población había descendido a 4.672. Durante la década de los años 90 y los primeros años del siglo XXI el número de habitantes siguió disminuyendo, aunque a menor ritmo: 4.398 habitantes en 1996; 3.893 en 2001; 3.743 en 2003; y 3.663 en 2004, con una densidad de población de 13,53 habitantes por kilómetro cuadrado. En 2005 la población total registrada fue de 3.575 habitantes. Dos años después, en 2007, la cifra se situó en 3.442 residentes. En 2008, el censo descendió hasta los 3.368 habitantes.

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